Alienación del emigrante
Arnaldo Musa
Granma
26 de mayo de 2004
"Mañana espero emprender un viaje al planeta Marte, y entonces comenzaré inmediatamente a organizar a los trabajadores de los canales marcianos", escribiría el escritor sueco Joe Hill, antes de ser ejecutado el 19 de noviembre de 1915 en Estados Unidos, acusado de una muerte que nunca pudo probarse, solo porque el joven emigrante de 33 años se había convertido en un estorbo para los patronos y ejemplo para sus compañeros obreros.
Candidatos a emigrantes.
Hill, quien se vanaglorió de no haber engañado a ningún hombre, mujer o niño, tuvo el mérito de realizarse plenamente en la sociedad capitalista de principios del siglo XX, porque no abdicó de sus principios.
Peor destino le ha tocado a otros cientos de millones de personas que huyen de la miseria o en busca de un mundo que creen mejor para encontrarse alienados en lugares ajenos.
Hace unos días, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que hay unos 175 millones de emigrantes, un 3% de la población mundial, pero esta alta cifra es aún incompleta, porque no recoge datos al efecto del 2001 hasta ahora.
Los conflictos armados y las malas condiciones económicas en los países de origen fueron señaladas como las causas principales de la creciente emigración mundial. La OIM afirmó que uno de los problemas migratorios que más afectaba a Centroamérica es "la trata de emigrantes", y el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de México, Armando Salinas, dijo a corresponsales extranjeros que el pasado año Estados Unidos devolvió a unos 400 000 emigrantes mexicanos y su país hizo lo mismo con unos 80 000 centroamericanos.
Mientras Estados Unidos utiliza contra Cuba su Ley de Ajuste Cubano, que "premia" a quienes desde nuestro país pueden llegar ilegalmente a territorio norteamericano, y que es causa de un número de muertes incontables, el presidente George W. Bush presentó un programa migratorio que muchos analistas mexicanos califican de "plan bracero" similar al de los años cuarenta, aunque en situaciones histórica y social diferentes.
Más que un programa de legalización, es un proyecto de trabajo temporal que no resolvería los problemas de fondo de los trabajadores indocumentados. Mucho menos se trata de un acuerdo que contemple medidas ante el drama de los 400 muertos anuales que tienen lugar al intentar pasar la frontera o en el caso de los más de 300 000 mexicanos que llegan legalmente por año al vecino del Norte.
Se trata de legalizar la presencia solo de aquellos que pretendan ocuparse del trabajo calificado de basura. El resto, los no reconocidos por un empleador, estarán violando la ley y deberán volver a sus países de origen.
Y hay que tener en cuenta que el cacareo norteamericano sobre la importancia de las remesas para los países que las reciben esconde la otra cara de la moneda, pues la mayor parte de lo que ganan los inmigrantes se queda en Estados Unidos, pese a lo que digan los políticos que buscan tres patas al gato para atacarlos.
Un estudio reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y recogido por el diario La Opinión, señala que los inmigrantes enviarán este año 30 000 millones de dólares a los familiares que dejaron atrás. Se estima que a México llegaron el año pasado 13 200 millones de dólares, y se calcula que en Centroamérica una de cada cuatro personas recibe algún tipo de envío de dinero.
Es algo realmente importante, pero aún es más significativa la aportación a Estados Unidos, pues el mismo BID estima que los inmigrantes solo envían a sus países un 10% de sus ingresos, mientras el 90% restante suma unos 450 000 millones que se quedan en el país. Es decir, que a quien más ayudan es a la economía norteamericana, para la cual producen esa riqueza.
En fin, van en busca de "una vida mejor" en el Norte que los desprecia, como se desprende de esta definición del académico estadounidense Samuel P. Huntington en su ensayo El reto hispánico: "No existe tal sueño americano, solo hay un sueño americano, creado por una sociedad anglo-protestante. Los mexicano-americanos compartirán ese sueño y esa sociedad, solo si sueñan en inglés".
AFECTA A TODOS
Pero cuestionamiento o no a la política norteamericana sobre migración, ¡qué tantas vidas ha costado! Lo cierto es que este tema afecta a casi todos los países y es debate, en momentos en que muchos gobiernos reciben presiones internas para reducir el ingreso de extranjeros y para resolver sus causas.
El problema es también grave en otros continentes, incluso en la "avanzada" Europa, meta mortal para muchos africanos que tratan de alcanzarla huyendo de las hambrunas y pésimas condiciones de vida que dejan en sus países.
La guerra de Bosnia, la agresión a Yugoslavia, el diferendo en Kosovo y otros entuertos similares manejados por hilos divisionistas imperialistas para poder reinar, provocaron la furia étnica y religiosa que aún continúa en diversos grados.
Tales muertes violentas contrastan sin embargo, con las de aquellos que también huyen de guerras y del hambre en África, y logran establecerse en la Europa blanca, enferma en estos tiempos por el desempleo.
La Organización Internacional de las Migraciones dice que la mayor cantidad de migrantes se encuentra en Asia; América y Europa tienen más o menos el mismo número, y les siguen en orden decreciente África, América Latina y Oceanía, todos como centros receptores.
Cincuenta millones de ellos viven en condiciones infrahumanas, virtualmente sin atención, por carencias, falta de recursos y ayuda internacional, entre otras cuestiones.
El drama lo viven particularmente niños, jóvenes y mujeres, cuya explicación requeriría espacios apartes. Pero basta decir que un informe de Naciones Unidas sobre los menores atrapados en conflictos bélicos describió hace años su mundo como "desolador vacío moral desprovisto de los valores humanos más elementales en donde nada se salva, es sagrado o se protege".