Coincido
con Bush
Gustavo
Duch
Rebelión
6
de mayo del 2002
El 27 de julio
del pasado año el Presidente Bush, en Washington, hablando
del futuro de la agricultura y ganadería de su país
decía: "Es importante para nuestra nación cultivar
alimentos, alimentar a nuestra población. ¿Pueden
ustedes imaginar un país que no fuera capaz de cultivar
alimentos suficientes para alimentar a su población?. Sería
una nación expuesta a presiones internacionales. Sería
una nación vulnerable. Y por eso, cuando hablamos de la
agricultura americana, en realidad hablamos de una cuestión
de seguridad nacional." Coincido con Bush en que se debe
trabajar a favor de lo que diferentes movimientos sociales campesinos
y ONG llamamos soberanía alimentaría. Pero hablar
de producir los alimentos necesarios para alimentar a una población
debería incluir también hacerlo de forma no perjudicial
para poblaciones de otros países. Y ahí, la política
de Bush se lleva la palma en cuanto a efectos colaterales perversos
para muchas familias campesinas de países del Sur que,
ellas sí, quedan arruinadas e inermes.
Las políticas
agrarias del mundo industrializado defienden políticas
de mercado muy arbitrarias (y así las teorías de
Smith y el mercado libre no se sostienen): proteccionismo en forma
de aranceles, multas o prohibiciones tecnológicas para
la entrada de productos de países terceros, más
apoyos en forma de subvenciones o inversiones para la comercialización
en el exterior de sus producciones.
Repercusiones
de estas políticas en los países del Sur las podemos
encontrar con facilidad. Recientemente la Asociación Colombiana
de Ingenieros Agrónomos ha planteado el problema de la
producción lechera en su país. En los últimos
20 años el ritmo de entrada de leche en polvo (el 64% proveniente
de las transnacionales Nestlé, Parmalat y Wyeth) se ha
multiplicado por veinte. Hoy las cooperativas y procesadores de
leche producida en el país tienen sus bodegas atiborradas
porque no tienen a quien venderlas. ¿Por qué es
más barata la leche importada que la local?. Pues porque,
a pesar de que Colombia grava la entrada de leche del exterior
con un arancel del 44%, resulta que los apoyos que recibe el productor
californiano -por ejemplo- subsidian su producción en un
45%. ¿Qué puede suceder entonces si se pone en marcha
el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)
como pretende EEUU imponiendo un arancel del 0% para los productos
de alimentación?.
Esta seguridad
alimentaria que Bush (y en una medida similar también la
Unión Europea) defiende –con toda justicia- para
su país se materializa unos cuantos kilómetros al
sur en generaciones de campesinas y campesinos empobrecidos y
campos abandonados.
Sin tejido
agrario propio la vulnerabilidad alimentaria es gravísima.
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Gustavo Duch es director de Veterinarios sin Fronteras
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