Capitalismo y trampa
Zanini H.
GuevaraHome.org
13 de setiembre del 2003
Brasil, así como los demás países del continente está sumergido en la corrupción. No se extraña más nada en estas tierras tropicales.Una de las bases del sistema capitalista oligárquico es la bellaquería. El sistema capitalista se nutre del robo generalizado, de la voracidad de los que ya tienen mucho y divulgan maliciosamente la idea distorsionada de que todos tenemos las mismas oportunidades de "crescimiento económico individual" bajo este sistema. No es posible acumular un millón de dólares trabajando... ¿O sí?
En el sistema capitalista es bonito, ético, aceptable y deseable: robar en el peso, en la plus-valía, en las tasas de interes, en la intermediación, en la mano grande y en los miles de manitas más o menos invisibles, contrabandeando, cartelizando, formando trustes, usando el dumping, especulando con el dinero de los otros, exigiendo propinas, superfacturando obras, negando abrir mano de las patentes de las medicinas, creando impuestos, evadiendo impuestos. Meter las manos en los bolsillos ajenos, este es el motor del sistema. Y en verdad, quien no roba está frito.
Otra manera de ser capitalista es crear nuevas iglesias, aplicar en las Bolsas, adular a los "inversionistas internacionales", promover privatizaciones truchas, exportar alimentos, ser latifundista, ser banquero, usurero, obtener ganancias en la venta de medicinas y de alimentos básicos, etc.
O sea, si todos los ladrones pararan de robar el sistema caería, y los primeros en fallar son justamente los fabricantes de alarmas, rejas, detectores de dólares falsos y otros equipos contra el robo de que ellos mismos se alimentan. Así como también acabarían en los medios de comunicación todos los programas policiales fascistas que predican la violencia en contra los detenidos, la pena de muerte, la tortura y otras cositas tan inocentes. Solo que no le recuerdan al espectador que sus programas y el Sistema de Prisiones necesitan de los ladrones sencillos para sobrevivir! Así como la industria automovilística que produce vehículos, fábricas de comidas industrializadas, compañías de seguros, productores de armas, de uniformes, de botas, de cascos, de bombas de efecto mortal, de bastones de goma, de munición, de medallitas, de los que se dedican a la blindaje de autos, constructoras que levantam cárceles, etc, etc. e etc. Todos felices con el aumento de la violencia y de la inseguridad callejera y con las licitaciones públicas... Vea que no hay industrias dedicadas al combate a los robos millonarios, aquellos praticados con un simple bolígrafo o lápiz.
El ladrón sencillo, lo que robó una lata de cerveza en el mercado pasa, bajo esta óptica, a ser un agente sumiso y deseable de la lucha de las élites que promoven el capitalismo. Pero, el burro, analfabeto e incapaz, en lugar de cometer un gran delito y transformarse en un delicuente de traje y corbata, comete la burrada de practicar un pequeño crimen e intentar apropiarse de un producto que no custa mas que 1 dólar. Eso es imperdonable por el sistema. Los ladrones deben ser gananciosos. Deben robar no con armas, pero sí con papeles. Sus armas deben ser las maletas ejecutivas, sus disfraces un vistoso traje italiano y para no dejar huellas, zapatos de cromo alemán. Así ganan respeto, dan citas en los medios, determinan el hambre y la muerte de los demás ciudadanos honestos, son ovacionados por el FMI y aún pueden lograr eventualmente un buen cargo en los gobiernos, preferencialmente como ministros o jueces...
Ser revolucionario y afrontar el capitalismo caníbal es ser honesto. Y por consecuencia pobre. ¿Qué será del capitalismo si al final todos nosotros nos adherimos a él o a la filosofia de que es bonito ser ladrón? ¿Estaremos delante de su propia destrucción?